3 de febrero de 2010

EL CONTADOR DE OVEJAS (17 de mayo de 2003 – La Paz)

El otro día en la tarde
me puse a contar ovejas,
a ver si así se dormían
mis pesadillas más viejas.

Cuando iba por la trescientos uno
noté que todo mi pelo
se iba haciendo olas rebeldes
blancas, cual nubes del cielo.

Precipitado y confuso
fui continuando la cuenta
ya eran dos mil pequeñitas
y se encogían mis piernas.

Luego de unos cuantos rebaños
mis cuatro patas traviesas
y mi algodón en el rabo
me levantaban sospechas.

Y al recontarme a mí mismo,
mientras pasteaba entre mierda,
supe lo sucedido, me había comido lo que era
un joven lleno de sueños,
ahora no soy más que otra oveja.

0 comentarios:

Publicar un comentario